Forman los bosques naturales de la mayor parte de la zona mediterránea.

Se extienden desde el nivel del mar ( Quercus ilex subsp.ilex) hasta unos 1400m de altura en algunas montañas y altas planicies del interior ( Quercus ilex subsp.rotundifolia). La encina puede subir a más altitud pero sin formar bosques.

Por la representación del encinar se turnan las jaras y jaguarzos con los romeros y cantuesos. Pero abunda también la expresión del escaramujo que presenta al lado unas coscojas y dos o tres arraclanes. Junto con los acebuches y los perales silvestres dejan al lector vegetal la impresión de que la naturaleza cambia no sólo de protagonistas sino de paisajes y escenarios. Es una parcela que se combina con un ligero arboretum de frutales que, iniciada con la presencia del loro y del olivo, continua más alocadamente con varietales de los más comunes melocotoneros, guindos, almendros, naranjos o limoneros. Buenos ejemplares de almez enmarcan el conjunto, usándose también a modo de protección con la carretera cercana a sólo unos metros.

Los encinares están perfectamente adaptados al clima mediterráneo, tanto al cálido como al frío. Son desplazados por quejigares, alcornocales y robledales cuando el clima se hace más húmedo y suelos más profundos y frescos.

 

 

 

ENCINA CANTUESO JARA MAJUELO